Finalmente se parte!!!!

Finalmente se parte!!!!

Entré a la Questura, Organismo Gubernamental italiano que se encarga de la documentación de los inmigrantes. Otro gran día había llegado. finalmente mi Permesso!!!

Ahora que ya tenía la renovación de mi Permiso de Residencia, para poder trabajar legalmente, por otro año más, podía finalmente armar la mochila y rajarme lo antes posible.. No veía la hora de volver a poner los pies en la ruta. Brasil me había cambiado para siempre, y la necesidad de viajar me invadía como la dependencia a una droga.

Salí saltando de la Questura y me fui enseguida para lo de la Pulpe, donde me quedé hasta las dos de la mañana, pasando del mate a la cerveza, hasta encontrar el pasaje más idóneo. No fue fácil porque obviamente los precios habían cambiado y faltando poco para la partida (que obviamente tenía que ser lo antes posible), estaba todo más caro..

A las dos y media, cansada, con sueño que ya no entendía ni medio, compré. La Pulpe reía y me decía “Quién sabe a dónde habrás comprado, ¡Capaz compraste para Dubái!!!”

Pero no.. tengo mi pasaje y me voy a BOGOTÁ!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Al día siguiente me junté a aperitivear con mi colega de trabajo, mi chiqui. Le conté que ya tenía mi pasaje, y que era un pasaje sólo de ida. Hablamos del trabajo, de mis planes por Sudamérica… Hablamos de mi exceso de coraje para tomar decisiones tan radicales e inciertas. “Es lo más divertido de la vida.” Le dije.

Quedamos en que cuando volviera, y siempre que volviera, regresaría sin dudarlo a trabajar en el mismo lugar. Hablé con mi jefe y me dijo que ahí estarían esperándome. Que me dijera eso me llenó de satisfacción. ¡Estábamos tan contentas! Firenze es encantadora, súper completa y funcional como ciudad; y la rutina que me armé durante estos meses fue perfecta.

Días de locura y corridas

Mucho por hacer, cuestiones que resolver y dejar todo listo antes de partir.. Y muchas ganas de partir.. muchas.

Después de dejar el departamento y repartir mis pocas pertenencias entre casa de Flor y de la Pulpe; con mi mochila lista me fui a pasar tres días a Roma. En la cittá eterna habíamos quedado para encontrarnos con el loco de Paulo y la simpatiquísima Xoana, viejos amigos de Buenos Aires que vinieron de visita!! Tres días terribles, a pura risa!!! Reír y reír hasta el dolor de panza, de la mañana a la noche. La mejor terapia existente.

Ya en el bus de camino al Aeropuerto de Fiumicino en Roma, crisis.

Me di cuenta de que fui demasiado superficial en la organización de este viaje.

Por ejemplo, me acabo de acordar que no tengo efectivo. ¡Tendría que haber sacado guita del banco antes, para poder cambiar divisas en otros países! Ahora solo cuento con el cajero del aeropuerto y con el monto máximo que permite retirar en un día, que no sé cuánto me pueda llegar a alcanzar..

Y sí, estoy un poco al horno. Probablemente me voy a comer más de un garrón en este viaje.

Por otro lado, todavía ni el hostel para la primera noche en Bogotá tengo reservado. No sé dónde voy a dormir mañana cuando llegue.

Pero la moneda ya está en el aire..

Después de sacar los euros que puedo del cajero, me voy a hacer el Check-in. Superados los controles busco mi avión a veinte minutos de cerrar el embarque.

Ya sentada en el avión, me conecto y trato de buscar un hostel en Bogotá. Leo algunos nombres y calles. Ni idea de nada. Trato de entender la ubicación en el mapa cuando nos avisan de desconectar todos los dispositivos. Despegamos… Me voy nomás pa’ Colombia!!!!!

Soy un desastre. Pero no me dejo llevar por el miedo a lo incierto, si al final todo sale más o menos bien..

Todo va a salir bien…

Todo va a salir bien, pero si me hubiese acordado de sacar más efectivo del banco, seguro iría mejor… y yo me iría más tranquila.

Me relajo. Felicidad de sentirme finalmente en el aire. Extrañaba ir sin destino con mi mochila al hombro.

Me gusta, disfruto de la sensación, de la adrenalina de la incertidumbre.

 

 

 

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